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El té, el café y el vino pueden resultar enemigos de la dentadura ya que su consumo a través de los años se traduce en dientes manchados o de color amarillento (SALUTIA) -- El té, el café y el vino pueden resultar enemigos de la dentadura ya que su consumo a través de los años se traduce en dientes manchados o de color amarillento, indicaron especialistas ingleses de la Universidad de Londres en la Gaceta de Medicina Británica. "El fenómeno es producto del deterioro del esmalte y la acumulación progresiva de pigmentos en la placa bacteriana", explica Aníbal Cobanera, docente en la Asociación Odontológica Argentina y ex profesor de odontología preventiva en las universidades de Buenos Aires y La Plata, en Argentina. Por qué se manchan los dientes Además de ciertos alimentos o bebidas, la decoloración superficial suele atribuirse a higiene oral pobre, tabaquismo, medicamentos y enjuagues bucales que contienen clorhexidina. La decoloración profunda, en cambio, se debe usualmente al exceso de flúor o al consumo materno de tetraciclinas durante el embarazo o lactancia. Los factores pueden combinarse y potenciar su acción nociva. El efecto del café, el té y el mate no se limita sólo a su contenido en pigmentos, sino que además, por ser infusiones calientes, modifican la temperatura de los dientes y provocan su expansión y contracción sucesiva, lo cual facilita la penetración de las manchas. En el caso de los jugos cítricos influye más la acidez, que contribuye a disolver el esmalte dental. Sobre las rugosidades del esmalte es más fácil que se fije la placa bacteriana, una especie de sustrato biológico donde se concentran los principios que tiñen. "La placa se pigmenta, se consolida y se fija", resume Cobanera. (Por MATIAS LOEWY)
Los bebés que no se desprenden de la mamadera por las noches, exponen su dentadura al banquete de las bacterias. Según Constantine Oulis, de la Universidad de Atenas, las caries de la primera infancia son devastadoras, porque condicionan la salud bucal de por vida. Sustituir la mamadera por el pecho sigue siendo la opción más saludable, ya que la leche materna contiene ciertas sustancias que actúan como anticuerpos capaces de defender contra el avance de microorganismos. Cuando los chicos son más grandes, no hay que dejarlos ir a la cama con la mamadera, ya que el contacto de los dientes con una solución azucarada promueve la aparición de caries. Además, Oulis recomienda comenzar el cepillado dental apenas aparece el primer diente ya que esperar hasta los tres años, como sucede habitualmente, es excesivo. Fuente: Pediatric Dentistry y Reuters Health